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jueves, 29 de marzo de 2018

¿Qué sucedió en aquel sótano? [The fear of Our World]

Cuando lo vi caer al suelo, una sonrisa sádica se dibujó en mis labios. La persecución había llegado a su final...

El Perseguidor.

Es de noche, las farolas del alumbrado público apenas iluminan esta parte de la acera mojada por la lluvia. No se veía una sola alma en la calle. Pero, aun así, sabía que no me encontraba solo. Iba tras de mí. Nervioso, me abrí paso entre ese tramo desenfocado entre la oscuridad y las luces, dispuesto a emprender el camino a casa.

Hoy había sido un día muy extenuante y lleno de trabajo duro, lo único que quería era estar en mi hogar. Escuché sus pasos a mis espaldas y apuré el camino. Metí las manos en los bolsillos de mi abrigo, buscando protegerme del frío que soplaba en mi dirección. Una de esas ráfagas invernales que parecen cortar tu piel sin compasión y te quitan el aliento.

La piel se me puso de gallina y el corazón se me aceleró. Podía ver mi propio aliento formando nubes en el aire. Me atreví a detenerme por un instante, atento al silencio y entonces, escuché otro de sus pasos. No se había rendido.

En ese instante quise correr, a pesar de saber que solo iba a empeorarlo. Sin duda alguna eso lo alertaría, iría detrás de mí. Pero no tenía más opción. Sin pensarlo, eché a correr escuchando como sus pasos resonaban fuertemente contra el pavimento,. Me interné en callejones, tiré botes de basura y trepé por un alambrado, sin lograr perderlo de vista, hasta que llegamos a mi calle.

Corrí, corrí tan fuerte como pude y atravesé el umbral de mi casa, pensando que allí finalmente me encontraría a salvo. No fue así. Lo vi detenerse ante la puerta y forzar la cerradura con violencia, de modo que tuve que recurrir a mi último escondite: el sótano.

Baje por aquella pequeña puerta, salté los dos últimos escalones y me quedé oculto bajo las escaleras, escuchándolo venir a por mí. Lentamente.

Primero, su silueta se dibujó en lo alto de la escalinata, como el augurio de una pesadilla viviente. Palpó de manera brusca la pared, buscando el interruptor de luz hasta que dio con él. Escuché su respiración pesada e irregular. Después bajo muy despacio, bajo la precaria iluminación de la bombilla que parpadeaba en lo alto. Lo sentí acercarse a donde yo me encontraba poco a poco… pero entonces se detuvo.

Sus ojos miraron con horror la habitación entera. El sujeto de uniforme azul dejó escapar un gemido mientras observaba la sangre que empapaba las paredes, el congelador a rebosar de restos humanos y sobre la mesa quirúrgica, lo que había sido mi última cena.

Me acerqué a su espalda, muy sigiloso y aprovechó para vaciar en su garganta el contenido de la jeringa que se encontraba en mi mano, paralizándolo por completo.

—Buen trabajo, oficial —murmuré junto a su oído, antes de que perdiera la conciencia—, parece que ha descifrado el misterio del asesino del condado.

Cuando lo vi caer al suelo, una sonrisa sádica se dibujó en mis labios. La persecución había llegado a su final.

sábado, 3 de marzo de 2018

El túnel Kiyotaki, los 444 metros malditos [Leyenda]


Japón con sus grandes mechas, maids kawaii,relaciones incestuosa y una gran cantidad de leyendas urbanas con seres extraordinarios y pueblos que nadie sabe donde están; también cuenta con historias de caminos malditos, mejor dicho un túnel maldito.

El túnel Kiyotaki fue construido en antiguo campo de batalla y de ejecuciones; algo que todo lugar maldito que se precie debe tener. Construido en 1929 el túnel tiene una atmósfera espeluznante, realzada por las luces amarillentas y las paredes cubiertas de musgo.

Los rumores versan sobre una chica suicida a finales de los 90, las autoridades encontraron el cadáver en 1998. las historias de fantasmas cobran fuerza en este lugar; aunado a esto tenemos los 444 metros de longitud que tiene este túnel. (Recordemos que en culturas orientales la pronunciación del número cuatro es similar a la palabra "muerte").




Los extraños avistamientos sobrenaturales en este lugar son muchos y muy variados desde niñas y ancianas que vagan por el túnel hasta los fantasmas de los esclavos que murieron durante la construcción de dicho lugar; pues aunque hoy día es usado para automóviles, originalmente era para un paso de ferrocarril; desafortunadamente con la llegada de la segunda guerra mundial se decidió utilizarla como avenida.  Existen diferentes variaciones acerca de las historias que se cuentan sobre esté lugar.

Sin embargo, algunas de estás historias llegan a coincidir en algunos aspectos siendo los más conocidos:


Durante las noches se puede ver los fantasmas de los obreros, aún trabajando.


Los fantasmas se aparecen dentro de los automóviles para provocar graves accidentes  y consecuencias aún peores. 

Existe un espejo dentro del túnel; nadie sabe para que fue colocado allí... Lo único que se sabe, es, que si te reflejas en el y ves a un fantasma... tendrás una muerte terrible.

Muchas son las cosas que se dicen sobre esta galería del terror; lo cierto es que los únicos que podrían convertir esto en una realidad, posiblemente hayan tenido accidentes de consecuencias fatales.

El túnel Kiyotaki, al ser de un solo sentido esta custodiado por dos semáforos en la entrada y salida del lugar; los usuarios prefieren detenerse frente a la entrada del lugar si el semáforo se encuentra en verde; pues en sus palabras: "Sí el semáforo esta en verde, es una clara invitación de los fantasmas a entrar y tomar venganza por los que les ocurrió". Muchas veces verán largas filas esperando a que el semáforo camie a rojo y posteriormente a verde de nuevo para poder cruzar.